ESTAS SON LAS PRINCIPALES ENFERMEDADES SILENCIOSAS

1. Diabetes: Los síntomas de esta enfermedad son inespecíficos y no generan alarma: mayor sensación de sed, de orinar o cansancio todo el día. Por lo demás, nada duele cuando hay un desequilibrio del azúcar en la sangre. La diabetes tipo 2, que es la más común, se puede prevenir principalmente, manteniéndose activo físicamente: al menos 30 minutos de actividad regular de intensidad moderada la mayoría de los días de la semana; para controlar el peso puede ser necesaria una actividad más intensa, consumir una dieta saludable, que evite el azúcar y las grasas saturadas, evitar el consumo de tabaco, puesto que aumenta el riesgo de sufrir diabetes y enfermedades cardiovasculares.

2. Hipertensión: Se presenta cuando las paredes de los vasos sanguíneos, que son los que llevan la sangre a todo el cuerpo, tienen tanta tensión durante la circulación que se dañan. Cuando hay hipertensión, el corazón tiene que hacer un esfuerzo mayor para bombear la sangre y mientras más alta se encuentre, puede conducir a una insuficiencia renal, infarto o derrame cerebral.  Los niveles de la tensión se miden con un esfigmomanómetro, que es esa banda que se envuelve alrededor del brazo. Este se infla ejerciendo presión, mientras el médico hace la lectura de sangre pulsando. Esta enfermedad es asintomática y por eso las personas adultas deberían revisarse la tensión con frecuencia. Se recomienda el bajo consumo de sodio ya que el crecido consumo se asocia a la hipertensión y a un mayor riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares. ¿En que alimentos encuentro el sodio?

El sodio se encuentra en estado natural en diversos alimentos, como la leche, la carne y los crustáceos. Suele estar presente en grandes cantidades en los alimentos elaborados, como el pan, los productos cárnicos elaborados y los tentempiés, así como en ciertos condimentos (salsa de soja o de pescado, por ejemplo).

3. Osteoporosis: Las primeras etapas de esta enfermedad son de difícil diagnóstico y puede pasar inadvertida durante muchos años porque no duele, ni molesta, ni suena. Muchas veces sólo se detecta cuando se presenta una primera fractura. Se trata de una patología que “deteriora de forma progresiva los huesos, los vuelve más débiles y con mayor facilidad de fractura”, explica Montoya. Esta patología puede presentarse a cualquier edad, pero perjudica en especial a personas mayores, sobre todo mujeres después de la menopausia, de raza caucásica y con historial familiar de la enfermedad.

La relación entre dieta y osteoporosis parece sólo moderada, aunque tanto el calcio como la vitamina D son importantes, al menos en las poblaciones de más edad. El calcio es uno de los principales minerales formadores de hueso, de ahí que sea indispensable suministrarlo
en cantidades apropiadas en todas las etapas de la vida. Cuando el consumo de productos lácteos es limitado, otras fuentes de calcio son el pescado con espinas comestibles, las tortas de maíz elaboradas con cal, las verduras de hoja ricas en calcio (broccoli, col), y las leguminosas
y sus subproductos (por ejemplo el tofu).

5. Aterosclerosis: Esta enfermedad ocurre cuando la grasa se acumula en las paredes de las arterias afectando la circulación de la sangre. Esta insuficiencia en el flujo sanguíneo puede conducir a accidentes cardiovasculares y precisamente cuando esto pasa se puede detectar la enfermedad, ya que no presenta síntomas especiales. Para descubrirla se puede hacer a través de sonidos irregulares en las arterias mientras se revisa la tensión arterial. También se puede presumir cuando los niveles de colesterol en la sangre están elevados. Con exámenes de imágenes, como una angiografía, también se puede ver cómo la sangre está circulando por las arterias.

6. Cáncer: Este es un grupo de enfermedades que en sus etapas tempranas crecen imperceptibles como en el caso del de piel, ovario y colon. Cuando dan síntomas es porque ya el tumor está avanzado. Hay algunos signos como pérdida de peso, sangrado en las heces, orina, vómito o tos y cambios en la piel que indican que algo no está bien y pueden llevar a un diagnóstico de esta enfermedad. Lo importante es estar pendiente de estos cambios, de los factores de riesgo y consultar frente a cualquier duda. Esto es clave para dar un tratamiento oportuno que puede salvar la vida. Recomendaciones: mantener una actividad física regular. El objetivo primordial debe ser hacer ejercicio la mayoría de los días de la semana; en las personas con ocupaciones sedentarias, 60 minutos diarios de una actividad de intensidad moderada, como caminar, pueden ser necesarios para mantener un peso corporal saludable. Una actividad más vigorosa, como caminar a paso ligero, podría tener un efecto adicional de prevención del cáncer. Para las personas no vegetarianas, se aconseja moderación en el consumo de carnes en conserva (salchichas, embutidos, panceta, jamón).

 

Fuente: http://www.who.int/nutrition/publications/obesity/WHO_TRS_916_spa.pdf?ua=1&ua=1

Seis enfermedades silenciosas de las que nadie habla

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